16 septiembre 2004

Tres motivos para ser moderadamente feliz

Hoy ha sido un laaargo día de trabajo, pero con momentos espectacularmente arácnidos, de esos de soltar lagrimita. Son esos pequeños motivos que te hacen sentir feliz. Y tres en un día... ¡pues no está nada mal, qué diablos! El primero: ¡6000 visitas en veinte días! No sé si es mucho o es poco, pero muchas gracias a todos por leernos. Segundo motivo: por fin ha caído en mis manos el coleccionable de figuritas, y he de confesaros que estoy FLIPANDO. Me encanta, me encanta, me encanta. Estoy por comprarme dos colecciones. Creo que estas figuritas van a ser atesoradas por los aficionados a Marvel con increíble cariño, y que dentro de unos años serán una pieza de coleccionista de precio incalculable. Además, he de reconocer que me siento muy cercano a este coleccionable, ya que me he encargado de preparar las LECTURAS ESENCIALES que aparecen en las fichas. Ya sabéis, si algo no os gusta de esas LECTURAS, la culpa es toooooda mía. Fue una aventura curiosa, que inicié por encargo del colega Cels Piñol hace ya más de un año, y que dejé terminado hace también bastantes meses, con lo que las ansias de tener las figuritas en mis manos han ido creciendo proporcionalmente al tiempo que han tardado en lanzarse. Por fin están aquí, y el resultado es precioso. Sólo el Spider-Man es un objeto fetichista de un preciosismo hipnotizante. Tercer motivo: hace unos días me hice, por fin también, que no había tenido tiempo, con el videojuego de Spider-Man 2, y he de decir que me tiene maravillado. Los anteriores juegos no le llegan a la suela de los zapatos. Sólo el hecho de colgar las telarañas de edificios, balancearse, recorrer un enorme Nueva York... Este juego duplica como ningún otro las habilidades de Spider-Man. Vale la pena aunque sólo sea para echarse una vuelta por NY. Imprescindible. No os lo perdáis bajo ningún concepto.