27 octubre 2004

Algo más que una actualización

Ha ocurrido todo tan deprisa, que apenas había tenido tiempo de contároslo, pero ahora que ya ha sido publicado en algún avance de Dolmen Editorial, no puedo por menos que dar más detalles. Resulta que nuestra inicial actualización de papel de Spider-Man Bajo la máscara ha terminado por hacerse demasiado grande para el formato inicial que teníamos pensado (una separata dentro de Dolmen). Después de mucho meditarlo, esta actualización ha pasado a formar parte de un nuevo volumen sobre Spider-Man, en esta ocasión centrado en sus autores. Se trata de hacer algo que ya habréis visto con determinados autores: un dossier que siga la vida del autor de cabo a rabo a través de sus declaraciones y entrevistas públicas. El libro que aparece ahora de manos de Dolmen es algo parecido. Contamos la historia del personaje a través de las declaraciones de sus autores. Desde su nacimiento, hasta la actualidad. Un trabajo ingente que ha estado realizando David Hernando en las últimas semanas. Y además, y como no podría ser de otra forma, tendréis los contenidos inicialmente anunciados, la actualización del glosario de personajes y la guía de lectura, un amplio reportaje sobre Spider-Man 2, un también extenso análisis de los cómics de Spider-Man desde el relanzamiento de Straczynski hasta la actualidad y un gran artículo sobre Ultimate Spider-Man que supone el debut de Francesc en Dolmen Editorial... y bueno, muchas más cosas que descubriréis cuando aparezca el libro. Todavía nos quedan unos últimos pasos para poner en la calle el volumen, y mientras Vicente García anda maquetándolo a toda prisa hoy mismo he entregado el último texto del libro, que curiosamente es su prólogo. Se podría decir que es el último paso de los autores antes de que empiece a funcionar toda la maquinaria editorial, pero aquí esa maquinaria está funcionando de forma paralela, por lo que el libro no tardará demasiado en ver la luz. Contaré los minutos...

22 octubre 2004

El poder de Hollywood

ATENCIÓN CONTIENE GRANDES SPOILERS Siempre pensé que era cuestión de tiempo que lo hicieran. Me lo olía incluso anoche, cuando hablando con Francesc me dijo que venía una gran sorpresa en el último Spectacular... Hoy por fin lo he comprobado con mis propios ojos. Ya avisaba más arriba de los GRANDES SPOILERS. Puede que hayáis seguido leyendo por curiosidad, porque ya sabéis lo que pasa en el Spectacular 20 o porque al fin y al cabo os da más o menos igual. En todo caso, más que contároslo, prefiero que lo veáis con vuestros propios ojos. Como sabréis, en los últimos números de la serie, Spidey se ha visto convertido en algo más o menos así a causa de las manipulaciones de una villana: Todo forma parte de Avengers Dissasemble, más o menos, porque se puede leer sin tener constancia de lo que ocurre en la colección de estos, y más bien diría que estos sucesos preceden a la saga. En todo caso, Spidey, como es natural, consigue superar la situación y, por fin: Vamos, que recupera su forma humana... con un pequeño detalle: "Oh, oh, ¿es acaso lo que estamos pensando? Por si hay dudas, vamos hasta el final del tebeo, donde Peter y Mary Jane se reencuentran: Y queda por tanto claro que sí. Que lo han hecho. Que tenemos lanzarredes orgánicos. ¿Reacciones? Para que nadie diga que no me mojo: ahí va mi opinión. Me parece una tontería seguir al pie de la letra todo lo que viene de Hollywood. ¿Por qué? ¿Por un cierto complejo de inferioridad respecto a la industria cinematográfica? Porque esto, desde luego, no es una idea de Paul Jenkins. Es algo que viene de más arriba. ¿Y por qué no ocurre en Ultimate Spider-Man, que es la serie teóricamente dirigida al público de las películas que no lee habitualmente tebeos? ¿Y porqué no muere Norman Osborn, que el que ande por ahí vivo sí es una contradicción bien grande respecta a las películas, además de una felonía indescriptible? En cuanto a la idea en sí, no me parece mal. No es muy lógico que la araña radiactiva transfiriera a Peter todas sus habilidades, menos las de crear telarañas. En los sesenta hubiera quedado realmente extraño, y entiendo que Stan Lee no lo hiciera, además de que servía para demostrar que Peter es muy listo, pero los tiempos han cambiado, y si admitimos que a un tipo le salgan cuchillas de los antebrazos, ¿por qué no telarañas de las muñecas? Sospecho que ahora ya no veremos mucho aquello de "ups, se me terminó el fluido", pero tampoco es que lo vieramos mucho últimamente, y en Spider-Man 2 ya comprobamos que los lanzarredes orgánicos no son incompatibles con que se acabe el fluido. Y además, tengo la sospecha de que no durará mucho, y tarde o temprano acabaremos volviendo a las andadas. Lo que de verdad me gustaría saber es lo que dirá Peter David de todo esto... Y vosotros, ¿qué decís?

21 octubre 2004

Aparte de Sins Past

Cuando JMS llegó a Amazing, el cambio fue tan radical con respecto a la anterior etapa que consiguió hacer irrelevante al resto de sus compañeros: daba igual lo que hiciera Jenkins y desde luego daba igual lo que pasara en Tangled Web que enseguida se desinfló para dejarnos unos últimos números muy irregulares. Con el tiempo, Marvel acabó corrigiendo el error, sobre todo gracias a la llegada de Humberto Ramos y la consiguiente atracción de público joven que ello trajo. No menos importante fue, aunque si breve, la Gata Negra de Kevin Smith, y finalmente el Marvel Knights de Millar y los Dodson. Parecía que por fin habían devuelto el equilibrio a la fuerza... y llega JMS, la monta bien montada y ya estamos todos que nos da igual lo que pase en las otras series. Y es un error. Dejando aparte lo que algunos nos estemos divirtiendo con Sins Past y lo mucho que muchos se están enojando, en las otras series arácnidas hay buenos motivos para detenerse un momento. Ejemplo: Spectacular Spider-Man. Después de unos mesecitos con Spidey sumergido en un argumento que, en un momento u en otro, acabará desenbocando en Avengers Dissasemble (porque de momento no se entiende demasiado bien el motivo por el que las portadas llevan el logo de la saga), nos espera recuperar un poco el magnífico tono de los primeros números. Las primeras sagas del nuevo Spectacular, que ahora las empezaremos a ver en España, atacan el flanco que quedaba libre, el de los villanos clásicos y el del día a día de Peter Parker. Tenemos personajes secundarios (cosa que no ocurre en Amazing), y no sólo son cabezas parlantes que entran y salen, como tanto hacía Mackie, sino que se descubren como el gran descubrimiento de la serie, interactuando y afectando a lo que le ocurre a Peter. También tenemos historias que redefinen a Veneno, Octopus o el Lagarto, pero teniendo en cuenta su historial con Spider-Man, y desde una narrativa que convierta además esas historias en definición de lo que es cada uno, algo ciertamente difícil. Ahora Jenkins y el nuevo dibujante (muy en la línea de Ramos) parece que van a por los villanos olvidados, empezando por... ¡El Gusano de la Mente! Que al parecer después de sus escasas apariciones anteriores anda en plan homeless. Muchas esperanzas tengo depositadas en esa historia. Y muchas más en, como decía, el Spider-Man Marvel Knights de Millar y Dodson. Se nota, y mucho, que le están echando una mano los vigilantes de la continuidad, que son la gente de Spider-Fan y, creo recordar, Spider-Man Gallery. El último número es un absoluto disfrute en este sentido: alusiones al Spider-Móvil ("Esa cosa que intenté olvidar con todas mis fuerzas"), y alusiones a los que conocen la identidad secreta de Peter, incluyendo vivos y muertos... ¡¡Con la primera mención a Ben Reilly en CUATRO años!! Reconozco que fue mentarlo y entrar en juego la nostalgia, es curioso como funciona esto de la nostalgia. Tampoco hay que dejar de lado Spider-Girl, donde hemos tenido una particular saga del traje negro que sólo me he ojeado y tengo pendiente todavía de leer, pero que le tengo muchas ganas; y sobre todo, no quiero dejar de hacer una referencia a las ediciones españolas de Excelsior. Hace un par de meses, en el Spider-Man de Romita y sin grandes alaracas, ocurrió algo histórico y revolucionario: Forum alcanzó el último número publicado en su momento por Vértice y, a continuación teníamos el primero de Bruguera, algo que ocurrirá también en breve con Peter Parker. Ver ordenados esos Bruguera, con todas sus viñetas, su color y su tamaño original es escalofriante y me devuelve a mi niñez, con los primeros Forum y mis vanos intentos por entender el orden de los Bruguera que encontraba en tiendas de saldo a veinte duros los tres o cuatro números. En esa edición leí muchos Romita, y los mezclaba con los actuales de entonces, y no me enteraba de nada, pero me apasionaba igualmente. Ahora Forum ha conseguido lo imposible, arreglar los defectos se sus predecesoras y ofrecernos algo que ni siquiera ha hecho Marvel en USA: recuperar los grandes clásicos de la editorial.

11 octubre 2004

El último vuelo de Christopher Reeve

Viendo ayer Mar adentro, no pude dejar de pensar en Christopher Reeve. Por que él, más que nadie, habrá levantado el vuelo mil veces desde su silla de ruedas. Por que él no se rindió nunca y dio un ejemplo a todos de lo que representa de verdad ser un superhéroe. No se dejó de mover Christopher Reeve un minuto, después del accidente que le dejó tetrapléjico hace casi diez años. No se dejó de mover por los derechos de quienes estaban, como él, atados a una silla de ruedas, y fue su organización la que impulsó la investigación con células madre que podría dar tantos avances en ese sentido, avances de los que él no se beneficiará. No se dejó de mover, e incluso consiguió respirar sin ninguna clase de aparato, y recuperó la movilidad en uno de sus dedos. Resultó mal actor Christopher Reeve, porque no interpretaba ningún papel cuando ponía rostro a Superman. Resultó ser un superhombre, a fin de cuentas. E incluso desde la silla de ruedas bastaba con hacer sonar, como en aquel episodio de Smallville, la fanfarria de John Williams para recordarnos al hombre que nos hizo creer que podía volar. Gracias, señor Reeve, por introducir ilusión en mi infancia, por enseñarme la manera de rescatar a las damas de un helicóptero accidentado. Gracias por enseñarme a vivir. Gracias por enseñarme a volar.

09 octubre 2004

Lo que hacía Kevin Smith en lugar de escribir Spider-Man

Se llama Jersey Girl, y esta noche he ido a verla. He de reconocer que uno de los principales motivos que me han llevado al cine es el puro morbo, el deseo irrefrenable de saber en qué diablos andaba metido este hombre que le impidiera escribir los dos miserables números que le faltan por entregar de la miniserie de Spider-Man y la Gata Negra desde hace... uhm, ¿dos años? sí, más o menos. Jersey Girl es, para mi sorpresa, una película acerca de asumir responsabilidad, de lo que significa realmente hacerse adulto. Es también una película sobre la paternidad, y Smith viene a contarnos cuánto le ha cambiado haber tenido una hija. Su alter ego en pantalla, como ya ocurría en Chasing Amy, es Ben Affleck (Ollie en la película. Como Flecha Verde, vaya) que se ve divivido entre su hija y la vida que le gustaría vivir, todo ello regado con pequeñas dosis de humor, bastante más comedidas que en anteriores filmes de Smith. En ese "ya soy mayor", el director de Clerks ha querido que le tomemos en serio, y por eso, aunque siga habiendo algún que otro chistecito guarro, aunque deje escapar alguna que otra refencia friki (atentos a la del Hombre Topo, porque no hay muchas más). La mayor prueba de ese intento por emanciparse de su anterior producción es que ha jubilado definitivamente a Jay y Bob el silencioso, quienes aparecen únicamente en el logo de la compañía, al principio y al final, pero nunca en medio del filme. También se pasean por aquí sus clásicos, desde Jason Lee a Matt Damon (memorable su aparición, por cierto) e incluso Jason Biggs, en un papelito de cierta importancia. Jersey Girl, cúmulo de tópicos bien llevados que medio nos tragamos a poco que la niña nos ponga tres caritas monas y Liv Tayler deje asomar su belleza, es además un gran homenaje a la gente de Nueva Jersey, a los trabajadores que no salían en las anteriores cintas de Smith (más centradas en los adolescentes) y que aquí tienen una cierta importancia. Ahí tenemos además a Bruce Springsteen, el hijo más célebre de la zona, prestando un par de canciones a la cinta, la segunda de las cuales no puede ser otra que su escalofriante versión del Jersey Girl de Tom Waits, con la que cerraba su imprescindible Live 1975-85 y que aquí también pone la guinda final. Es bonita, ya digo, esta reflexión que hace Kevin Smith sobre el poder (de ser padre) y la responsabilidad (de ser un buen padre). Y el resultado es una película entretenida y agradable de ver, con un punto quizás demasiado conservador para mi gusto, pero tampoco es para poner el grito en el cielo. Lo que sí es para poner el grito en el cielo es que este señor se ponga a hablar de responsabilidad y olvide la responsabilidad hacia sus lectores. Porque la peli la podremos aceptar o no, pero el comportamiento del sujeto contradice de arriba abajo lo expuesto en el filme. Y ahora, que venga a contarnos a los demás cómo vivir nuestra vida, pero que, entre premiere y premiere, coja la poca dignidad que le quede y entregue de una vez los guiones que nos debe (y digo "nos" porque por algo hemos pagado los tres primeros números de la miniserie, qué carajo). Digo yo que es lo mínimo.

06 octubre 2004

Misterios sin resolver

No sé si será casualidad, pero echando un vistazo a los tebeos con los que mejor me lo estoy pasando en la actualidad, me encuentro con que todos ellos plantean historias de misterios, grandes continuarás que te dejan deseando leer el siguiente número. De Sins Past ya hemos hablado estos días, y más que hablaremos. Aquí estamos, aficionados curtidos en mil batallas, debatiendo quién se la tiró y por qué, y de quién son los hijos y, sobre todo, qué pasará a continuación. Otro tanto ocurre con Astonishing X-Men, donde Joss Whedon va plantando una sorpresa en cada número, e incluso se permite el muy cabrito uno de sus giros argumentales que te dejan petrificado, agradecido por la manera en la que te ha engañado, él y la misma Marvel, que bien calladito que se lo tenían y bien que tiraron balones fuera. Pero en esa sorpresa no acaba todo, y las preguntas enlazan unas con otras, y el qué pasará después vuelve a ser motivo de lectura, como lo era en los buenos tiempos de la Patrulla. El tercer gran misterio nos viene de DC, de Identity Crisis. Nunca he leído un crossover así. No es mejor que Crisis, pero tampoco peor: es diferente. Y es grandioso, y es estimulante, y es una manera de entender los tebeos tan revolucionaria como tradicional. Con las uñas devoradas ando, y me apasiono cruzando opiniones y planteando hipótesis con los colegas, y me quedo con los ojos como platos cuando David Hernando me hace ver una pequeña, pero capital diferencia, entre una viñeta y otra. Mientras, en la bolsa de la compra de hoy me espera el Monster 36, el último de la colección. Y me doy cuenta, de nuevo, de que este tebeo, que me ha hecho disfrutar mes a mes, es también un misterio. Un gran misterio. Durante mucho tiempo leímos los tebeos interesados por lo que en ellos ocurría. Luego, en los noventa principalmente, reinó el freno y marcha atrás, el retorno al imperturbable status quo y el miedo a mirar hacia delante que, en mi opinión, es uno de los mayores cánceres que devora el cómic de superhéroes en la actualidad. Luego, hartos ellos mismos de tebeos malos, los editores comenzaron a contratar grandes autores para las colecciones más comerciales, y nos dejaron buenos tebeos, sí, pero que no dejaban de ser ejercicios de estilo, apuestas por removerlo todo a sabiendas de que luego llegaría alguien que lo dejara todo igual. Nosotros ya sabíamos que las aguas volverían a su cauce, porque nos han enseñado que siempre vuelven, y que ya puede morir fulanito o menganito, que estará vivo y ultimamente es que ni siquiera se molestan en poner el cadáver. Ahora, en este preciso momento, casi sin pretenderlo, me doy cuenta que los tebeos que me están interesando son, precisamente, los que han escapado a ese ejercicio de estilo y vuelven a lo sencillo, a lo básico, a contar una historia que enganche, porque algunos no necesitamos mucho más, pero sí necesitamos que no nos digan que todo ha sido una mentira. Ojalá estemos ante más que una moda. Porque hacía tiempo que no disfrutaba tanto.

04 octubre 2004

Gwen Stacy revisitada

Leído, en un ratín libre que tuve ayer, el cuarto capítulo de Sins Past, el Amazing 512. En los foros americanos siguen escandalizados, y no entiendo el motivo del escándalo. Para muchos, lo imposible es que Gwen Stacy no fuera tan santa y pura como siempre nos la presentaron. Como bien me recordaba Francesc hace unos días, Gwen empezó como pendón desorejado con Ditko, y sólo cambiaría y se suavizaría tras la llegada de Romita, quien la establecería como la rubia divinizada de nuestros sueños. Luego resulta que las rubias de nuestros sueños no son tan santas como parecía (vivido en carne propia, puedo firmarlo) y nos sorprenden con sorpresas como ésta. Insisto en que la saga me está entreteniendo y quiero saber qué pasa a continuación, y que también espero que por fin cambie el status quo entre Peter y Norman, porque si en los sesenta cansaba la situación, en estos últimos años, del 75 de Peter Parker: Spider-Man a esta parte, simplemente extenúa. Hasta el gorro estoy de este Norman manipulador y maquiavélico que nunca manipula gran cosa. Reconozcámoslo: todas las apariciones que ha hecho el Duende en los últimos tiempos han sido un quiero y no puedo, un no saber qué hacer con él. Cuando la respuesta está ahí desde hace tiempo. Lo que hay que hacer con Norman Osborn es quitárselo de encima. Espero que ahora, por fin, Straczynski sea quien se lo lleve por delante. Lo que también tengo claro es que puede que no sea en esta saga. En teoría, Marvel Knights trascurre cronológicamente después. Es decir, que al final Norman seguirá vivito y coleando. Y ésa si es la gran ofensa que tenemos sobre la mesa acerca de los Amazing 121 y 122, no el hecho de que Gwen hubiera echado un polvo a deshora. No obstante, creo que que a la mayoría se le está escapando la verdadera envergadura de lo que propone JMS. Lo importante no es Gwen, por supuesto que no. Lo importante es cambiar de arriba abajo la motivación de su muerte. Porque hasta ahora el motivo era... ¡que no había motivo! Parece que eso debía de molestar sobremanera a Straczynski, acostumbrado a ofrecernos grandes revelaciones a tramas planificadas durante años (recordemos que este señor es el guionista y creador de Babylon 5), y que, como Byrne, ha jugado a ofrecernos una explicación racional a esas cosas que pasan en la vida. En el caso de Byrne, recuerdo, fue una torpe e innecesaria explicación a los motivos por los que el ladrón mató a tío Ben. En el caso de JMS, nos intenta justificar la muerte de Gwen, con mucha más inteligencia, por suerte. Ambos, en todo caso, creo que olvidan lo fundamental. Que la grandiosidad de ambas muertes, la del tío Ben y la de Gwen, radican en su sinsentido. El tío Ben muere a manos del ladrón que dejó escapar Peter, en una broma macabra del destino, en una inmensa casualidad fatalista que aumenta si cabe la tragedia. Añadir explicaciones racionalistas se antoja desmitificador, pero también innecesario. Las cosas pasan porque pasan. La muerte es absurda en sí misma, ¿para qué buscarle sentido? La muerte del tío Ben es tan importante por lo que tiene de arbitraria. Punto. Otro tanto ocurre con la muerte de Gwen. Creo que Norman nunca la eligió por ningún motivo en particular. La eligió porque haría daño a Peter. La eligió porque podía matarla y lo haría. La eligió porque sí. Porque bastaba con coger a la novia del héroe y lanzarla desde un puente para cambiar la historia del cómic. La eligió porque Norman está loco y es un psicópata, y los locos y los psicópatas no necesitan motivos. Sólo necesitan hacer daño, convertirse en la mano izquierda de dios y en sus renglones torcidos. No hay nada más. El Duende Verde golpea como lo hace el terrorismo: indiscriminadamente y sin pararse a buscar razonamientos. Es ese por qué sin respuesta de los supervivientes, de las víctimas absolutas que tienen que vivir con el recuerdo lo que les perseguirá toda la vida. Y fijaros que, a dos capítulos para que termine la saga, no descarto un giro maestro, una última revelación que le dé la vuelta a las sabidas hasta ahora. Eso es lo que hace grandes estos tebeos, la manera en la que nos tienen enganchados a algunos.