29 enero 2005

¿Al fin, competencia?

Si Planeta llegara a hacerse con los derechos para publicar en España los cómics de DC recuperaríamos la competencia, una característica que ha estado ausente del mercado español desde la caída de Zinco por las propias características de éste, tal y como a continuación intentaré explicar, aunque para ello tenga que retroceder unos cuantos años. Cuando se escriba la historia del cómic en España, probablemente descubramos que los ahora tan añorados ochenta pudieron haber sido la tumba del cómic en España. Hundida Bruguera, desaparecidas las revistas adultas y con el parqué de publicaciones infantiles en suicida retroceso, sólo dos editoriales conseguían mantenerse en el quiosco y arrastrar un respetable número de lectores, hasta el punto que la afición actual es aquélla, con quince años más y expandiendo su campo de interés más allá de los superhéroes, a la que habría que sumar la generación manga surgida en los últimos años, la generación Vértice recuperada a través de la Biblioteca Marvel, y la generación fascicular, atraída por los bajos precios de los coleccionables de Forum. Lo cierto es que ninguna de estas últimas hubieran existido sin la primera, y la primera a punto estuvo de no existir. A mediados de los ochenta, siendo Forum la superviviente a la sangría de años anteriores, su pérdida de fuelle resultaba alarmante. Frente a los primeros y revolucionarios años, con la audacia por norma, Forum a mediados y finales de los ochenta estaba esclerotizada, atada por los formatos que había venido utilizando (el cómic de 36 páginas con grapa y tamaño mayor al americano) y dormida en los laureles, Resulta imposible calcular hasta donde podría haber descendido la calidad de sus productos de no ser por un factor inesperado que reconfiguró por completo el mercado español: el relanzamiento de la línea DC por parte de Ediciones Zinco. Desde más o menos la misma época en la que comenzó Forum, Zinco venía publicando DC con manifiesta discreción ante la ausencia de productos interesantes que ofrecer –salvo contadas excepciones- y una política editorial alejada del lector en la línea de la llevada anteriormente por Vértice o Bruguera y que había quedado decididamente enterrada por Forum. Sin embargo, a mediados de los ochenta, con la situación antes descrita, en Zinco irrumpieron dos profesionales con un perfil similar al de los que habían levantado Forum de la nada: amantes del cómic, inteligentes a la hora de editar y respetuosos con el lector. Miguel G. Saavedra y Sergio Pradera revolucionaron el aburrido panorama que se abría ante los lectores de entonces: formatos nuevos (28 páginas, prestigio, miniseries, números especiales completos…) y una selección de calidad (Watchmen, Dark Knight, Man of Steel, Ronin…) nopasaron inadvertidos a Forum, a pesar de la agria batalla, más propia de patio de colegio que de profesionales auténticos, que en aquel entonces se desató entre personas concretas de cada una de las empresas. La Forum que había traído imposibles hasta entonces como la publicación ordenada y la comunicación con los lectores despertaba en aquel momento del letargo en el que había caído, y lo hacía con un vigor insólito. En apenas unos pocos años, adoptó todas las soluciones halladas por Zinco, mientras éstos mantenían el impulso que le había procurado la atención de los lectores. El resultado: durante los últimos ochenta y primeros noventa, Forum y Zinco llegaron a pelear poco menos que en igualdad de condiciones. Y el primer beneficiado fue el aficionado, que disponía de una inmensa variedad de productos a su disposición, mientras los agoreros clamaban ya, entonces, contra la saturación del mercado, al tiempo que añoraban los tiempos en los que en tebeo en España era tan pequeño, tan pequeño, que podían llevarse todo lo que salía a casa. Por desgracia, lo que se produjo entonces fue una inmensa crisis económica general –no sólo en los tebeos- que arrastró a buena parte de las colecciones de ambas editoriales. No a Zinco, como alguna maliciosa lectura de las circunstancias ha querido interpretar, ya que, cuando Zinco dejó de publicar DC, en 1996, y aunque el número de sus lanzamientos hubiera descendido drásticamente, la cantidad de los mismos nunca llegaría a bajar al nivel (o a la ausencia del mismo) de sus sucesores. En contra de lo que cabría esperar de un mercado normalizado, en el que un competidor puede derrotar a otro con las armas del precio o la calidad, Zinco cayó por las propias debilidades de una industria demasiado pequeña. La escandalosa manera por la que la mexicana Vid arrebató los derechos a Zinco delataba, sin lugar a las dudas, unos modos más propios de la camorra que de unas empresas serias y consolidadas. Por decirlo en pocas palabras: Vid, que venía malpublicando de manera lamentable en su país de origen, se quejó amargamente ante el primo de Zumosol –léase DC- cuando algún librero latinoamericano tuvo la ocurrencia de llevar hasta allí las excelentes ediciones de Zinco. En lugar de responder con mejores productos, Vid optó por la conducta mafiosa y, lo peor de todo, salió victoriosa. Con la caída de Zinco, quedaba enterrada la competencia de años anteriores y los derechos de DC entraban en una nebulosa eterna. Primero los sostuvo Vid, tan mal como cabía esperar de ellos, y luego, mediante acuerdo con éstos, cayó en manos de Norma, que no los supo –o no quiso- aprovecharlos, y optó por sangrar los bolsillos de los convencidos de la librería especializada en lugar de intentar salvar el mercado de quiosco, tocado de muerte desde la crisis de los noventa. ¿Qué ocurrió entonces con Forum? En contra de lo que cabría esperar en cualquier otra industria, donde la existencia en un sector de un único productor de gran tamaño junto a otros de pequeña e insignificante operatividad y altos precios hubiera tenido como consecuencia el encarecimiento y el progresivo bajón de calidad en sus productos, Forum no sólo mantuvo sus precios populares y altos niveles de calidad, sino que lideró, durante mucho tiempo en absoluta soledad, la reconstrucción del mercado. Nuevamente, las causas no es posible buscarlas –por escalofriante que resulte- en una decisión consciente de las altas esferas editoriales, sino en el trabajo de unos profesionales entregados y sacrificados, y entre los que destaca primero el mismo Sergio Pradera, que llevaría a Forum las excelentes ideas con las que había triunfado en Zinco, y luego Alejandro M. Viturtia, pionero en el mundo del cómic de lo que es moneda común en la industria del entretenimiento: el valor de las buenas ideas, en este caso, la recuperación de los clásicos. De esta manera, y sin editorial que le pudiera hacer competencia, más allá de pequeños y encomiables intentos más testimoniales que otra cosa, Forum capearía el temporal durante los últimos años de la década de los noventa, mientras que en los primera parte de la siguiente década habría de compartir con el cada vez más pujante impulso del manga un mercado que sin su presencia hubiera caído por su propio peso. Y así llegamos a 2004, el año en el que ocurrió lo impensable: Forum pierde los derechos de Marvel a favor de Panini, en lo que muchos temen en un primer momento una operación tan artera como la que supuso la defenestración de Zinco a favor de Vid pero que afortunadamente resulta ser algo tan simple como una mera estrategia comercial de una empresa en expansión que tiene la oportunidad de entrar en un terreno allanado y bien cuidado. Con una inteligencia evidente y optando por la mejor solución posible ante un mercado que ha conocido horrores como el paso de Vértice a Bruguera o de, una vez más, Zinco a Vid y Norma, Panini se acoge a una continuidad y un respeto hacia el lector jamás visto en España. Por mantener, Panini mantiene los equipos técnicos de Planeta, sus numeraciones e incluso la línea Excelsior. Vamos, que los lectores casuales, esos que no consultan Internet ni están al tanto de los conflictos entre editoriales, probablemente ni habrán notado que donde antes ponía Forum ahora pone Panini. Si ahora, después del amargo trago que supuso no ya la pérdida de Marvel, sino también la desagradecida actitud de muchos, Planeta se hiciera con DC, con todo lo que ello conlleva (clásicos a precio asequible, ediciones populares, selección inteligente de productos…) tendríamos, como en la segunda parte de los ochenta, a dos grandes editoriales peleando en igualdad de condiciones. En abierta competencia, en definitiva. Donde otros predicen, una vez más y de forma machacona, la saturación del mercado –como si fuera obligatorio comprárselo todo- nosotros sólo vemos la esperanza, un campo abierto de posibilidades y, ojalá, la madurez definitiva para el mercado del tebeo es España. Falta nos hace. Y si no, seguiremos esperando. Como estos diez últimos años. -¿No son demasiados para una situación tan anómala?- ¿Hasta cuándo?