04 enero 2005

Lecturas Navideñas: Green Lantern de Zinco

En navidades, suelo desmarcarme de mis lecturas habituales y me cojo una colección olvidada que lleve mucho tiempo sin tocar. Esta vez le ha tocado el turno al Green Lantern publicado por Zinco en su primera época. Todo sea por la recuperación de Hal Jordan en GL:Rebirth, y por el hecho de que en esta serie estén apareciendo también Guy Gardner, John Stewart, Carol Ferris, etc. Bueno, pues que me cogí los 29 números y me los empapé de cabo a rabo, tanto que, llegados al último día de vacaciones, los había terminado, pero no me dejó tiempo para más (ahora en casa vuelvo sobre la montaña de TPBs y Bibliotecas Marvel que tengo pendientes). Zinco arrancó la serie regular de GL después de que le funcionara como complemento de Flash mejor que el titular de la colección. Debo reconocer que descubrí a ambos personajes en dicha serie. Un día, iba con la intención de hacerme con un Superman y, ante la ausencia del mismo en el quiosco, decidí quedarme con el tal Flash, que yo creía de apellido Gordon (es lo que tiene la infancia) hasta que descubrí que era un tipo diferente al que conocía por lecturas anteriores. ¡Y tan diferente! En las aventuras contenidas, uno luchaba contra el amo de los espejos y el otro contra Jabalina. Creo que yo fui de los que, sintiéndome atraido por ambos por igual, disfruté más con la historia de GL. El dibujo de Dave Gibbons, en comparación con el mucho más desgastado Carmine Infantino, ayudó a ello, pero también encontrarme con un viejo conocido arácnido, Len Wein a los guiones, y con lo que apuntaba a una intrincada continuidad: Hal Jordan recién vuelto del espacio exterior, donde había estado un año exiliado, y reencontrándose con los viejos amigos. Es precisamente con la etapa del exilio, la anterior a estos episodios aparecidos de complemento en Flash, con los que Zinco empezó su colección regular y en solitario de Linterna Verde. Es evidente que no estaba todavía en la editorial ni Sergi Gras ni Miguel Saavedra, porque visto en perspectiva lo inteligente hubiera sido seguir allá donde acabó Flash, utilizando los GL Corps de complemento. Y es evidente porque estas primeras historias son demasiado Pre-Crisis, muy clasicotas. Con algún momento brillante y decididamente de Ciencia Ficción, pero con un exceso de inocencia para los que andábamos en aquella época pirrados por el Daredevil de Miller o la Patrulla de Claremont. Quizás sean los tebeos más flojos que le he leído al guionista, Mike W. Barr, quien me gusta infinitamente más en Batman & los Outsiders o en Detective Comics. No obstante, no son tebeos desdeñables y tienen su punto entretenido. De ahí pasamos, al principio sin que se note demasiado, a los números de Wein & Gibbons (saltándose los que ya habían salido en Flash), al regreso del personaje a la Tierra y a la aparición de nuevos enemigos, como el Predador. Una serie de acontecimientos conducen a la renuncia de Hal Jordan y a que John Stewart se quede con el anillo. Fue en su momento uno de esos puntos de inflexión en el que los personajes de toda la vida empezaban a hacer cosas inconcebibles para sus lectores. En Marvel iron Man había dejado la armadura a James Rhodes, y algún malicioso dijo que lo de Green Lantern venía a ser un refrito. Tampoco es que me lo parezca a mí, pero ambos personajes coincidieron en un cambio tan imprevisible. Si la serie por entonces estaba montada en una montaña rusa, aceleraría todavía más con la llegada de Steve Englehart y Joe Staton, que se traen a Guy Gardner (mucho más antipático y cabrón de lo que sería luego en JLI), los crossover con Crisis, una solución muy, muy por los pelos a la identidad real de Predator, que había levantado mucha controversia entre los lectores (Predator resultó ser la parte masculina de Carol Ferris. Dudo que Wein tuviera eso en mente), el regreso de Hal Jordan, que pese a no tener el anillo jamás dejó de ser protagonista, como sí ocurrió con Tony Stark en IM, y la reconversión de la serie a partir del nº 201 americano en Green Lantern Corps, dejando antes Englehart y Staton las bases para lo que luego sería Millenium... Y también los primeros correos y artículos de Gras y Saavedra, en lo que fue sin duda la etapa dorada de DC en España. Recuerdo haber leído muy pocas veces GL después de aquella serie. La caída en la locura de Hal Jordan posterior me pareció un error enorme, impropio del personaje, una manera de forzar la máquina porque sí, porque estaba de moda derribar mitos. Leyendo estos episodios me queda claro que Jordan se merecía algo mejor. Si acaso una muerte heroica, pero no pasando antes por todo el lío con Parallax. Entiendo el cabreo subsiguiente de los fans, porque es una manera aun más terrible de quitarse de encima a un personaje que la que utilizaron con Peter Parker en el caso de Ben Reilly. Y ya véis, por mucho que a algunos nos cayera simpático Reilly (o Kyle Rayner) esas maniobras prefabricadas siempre acaban volviendo a lo de siempre y con esa sensación de "tanto pa qué". Quizás sólo Wally West sea el único sustituto destinado a durar, pero porque la muerte de Barry Allen sí fue realmente heroica, y porque Wally se ha ganado el traje a pulso, mientras su predecesor resulta mucho más interesante en muerte que en vida, cosa que nunca consiguieron que sucediera con Jordan, por mucho que le buscaran imposibles soluciones, como la del Espectro. Ahora tengo más ganas, si cabe, de leer la serie regular de GL por Geoff Johns y Pacheco. Mientras tanto, me pienso qué serie recuperaré en las próximas vacaciones, pero todo apunta hacia un lugar cercano en la estantería, el de la Legión de Superhéroes.