13 octubre 2005

Friendly Neigborhood Spider-Man 1, reseña con algunos spoilers

Dice Peter David en la entrevista que traducimos en Bajo la máscara que ha tardado veinte años en conseguir volver a escribir Spider-Man. No es del todo cierto, porque ya se ocupó de él en Heroes Reborn: The Return, pero sí es verdad que el primer número de Amistoso Vecino Spider-Man es su auténtica vuelta por la puerta grande. Y leyendo el tebeo uno sólo puede pensar, ¿por qué ha tardado tanto en volver? Comentaba también Peter David que en estos veinte años Peter se ha hecho más maduro. Esa ha sido la base de la franquicia arácnida desde que JMS entró a formar parte de ella, y esa es la base que parece guiar a David en este esperado regreso, que además coincide con el primer número de El otro, el primer crossover arácnido en cinco años (el último fue el que afectó a los Spectacular y Amazing 25, y que traía de vuelta al Duende Verde. Para bostezar). Por lo mismo que decía ayer de Infinite Crisis, cuesta decir qué es de David y qué de la trama general y compartida con el resto de guionistas, pero sí hay algo que aplaudir, y bien, de este número, y que parece cosa del escritor titular de la serie. Durante mucho tiempo nos vendieron la moto de que Spider-Man no podía crecer, no podía ser feliz, no podían, en definitiva, pasarle las cosas que nos pasan a nosotros, que era, a fin de cuenta, el motivo por el que nos había hechizado a tanto el personaje cuando empezamos a leerlo. JMS refutó aquello de que Peter no podía hacerse mayor. Ahora, David refuta aquello de que no puede ser feliz. Puede, como explica en este primer número, pero Peter Parker, como nos pasa a nosotros cuando nos van bien las cosas, no puede evitar pensar que habrá un precio. Es lo que pasa cuando llegas a una determinada edad, todo funciona bien a tu alrededor y no tienes grandes preocupaciones en el horizonte... Pasa que empiezas a cuestionarte el motivo mismo de la existencia, pasa que empiezas a pensar demasiado en la muerte. De eso va El otro. Sí, tenemos un nuevo villano, de lo más simpático; sí, tenemos una escena impagable de Spidey haciendo gimnasia con M.J. y el Capitán América; sí, tenemos el regreso de Morlum (que hubiera sido sorprendente si a los muy catetos de márketing se les hubiera ocurrido ocultar la siguiente portada. Tal vez viendo lo que han hecho los de DC con el número dos de Infnite Crisis aprendan algo), pero... Esto es un tebeo Marvel, chicos, puro y duro. Y por debajo de todo eso, está la vida, y por debajo de todo eso tenemos un Peter Parker que es el que debe ser, con el que se pueden identificar sus lectores (lo siento, pero los lectores de Spider-Man rondan ahora los 30. Los adolescentes leen Ultimate). Ya veremos por dónde avanza la aventura, porque todavía nos tenemos que apechugar con los tres números del señor Hudlin (no me preocupa demasiado: hasta Kavanagh era menos malo cuando se coordinaba con buenos guionistas), pero como comienzo, me pasa como con Infinite Crisis: tengo ganas de leer el siguiente número. Ah, y Wieringo de muerte. No me gustaba tanto desde los tiempos de Flash.