12 noviembre 2005

Quien se fue a Sevilla...

Poco podía imaginar cuando estaba hojeando la agenda cultural de Zaragoza y Huesca, ZUM!, que iba a encontrarme con Spiderman en la manera en que lo hice. Esta revista mensual, de distribución gratuita, suele contener artículos sobre música, gastronomía, cine, comics... El que este mes versaba sobre esta última disciplina artística, postulaba por la organización de un Salón del Comic en la capital maña. Una convención seria, apoyada por instituciones, y que recoja la gran inquietud que el medio despierta en Zaragoza. No en vano tenemos grandes autores, un buen número de librerías especializadas y un pequeño gran grupo de editoriales. Los aficionados por su parte están en continuo movimiento, en algunas Casas de Juventud se organizan exposiciones y, sobre todo, hay un fuerte impulso asociativo en torno al manga que celebra con gran éxito unas Jornaícas. En fin, a lo que iba. La ilustración(obra de Marta Martínez García) que acompaña al mencionado artículo, y que se reproduce en este post, muestra al trepamuros como parte integrante del grupo de cuatro esculturas sedentes que conforman la entrada a la antigua facultad de medicina, hoy paraninfo de la Universidad de Zaragoza, en pleno centro de la urbe. El edificio siempre me ha resultado especialmente atractivo, y personalmente lo considero un símbolo de la ciudad, por lo que la inclusión de mi personaje favorito en él me hizo gran ilusión. Hasta ahí, todo normal. Pero luego me he dado cuenta de que la silla que ocupa es la de la escultura que representa a Andrés Piquer, un médico aragonés del siglo XVIII. Si os digo que es precisamente el nombre de la pequeña calle donde vivo, imagino que entenderéis la fascinación que la imagen despierta en mí. ¿A que es casualidad?