29 noviembre 2005

Saben aquel que dice...

Con la llegada de las nuevas tecnologías, las distancias y los tiempos no significan nada. Lo que antes era lejano, es próximo. Lo que fue antes, es ya. Y todo aquel que no se sitúe dentro del rango aquí y ahora está en desventaja. Con los comics de superhéroes ocurre lo mismo. Internet, como parte de las nuevas tecnologías, discrimina entre los que leen americano y los que no. Y estos últimos lo tienen realmente difícil para seguir con sus apacibles vidas, aguardando la salida de sus tebeos en la edición patria, sin ser víctimas de las revelaciones de los argumentos que acaban de aparecer en USAlandia y que costará todo un año, en el mejor de los casos, leer después aquí. Pocos integrantes del fandom arácnido español desconocían la paternidad (y la maternidad) de los dos nuevos personajes surgidos de Sins Past. Y, como si del famoso ensayo de Saramago se tratase, poco a poco van sucumbiendo también todos a la “ceguera” spoileadora que va manando con la alteración física que Spiderman llega a sufrir durante The Other. Cierto es que las webs o los blogs de información van controlando muchísimo el tema -hay detrás una verdadera presión popular- pero tarde o temprano, en foros, en comentarios o colgando una imagen, alguien destapa la liebre y a todos nos salpica el barro. Y no siempre se hace con el innoble propósito de fastidiar al prójimo: del mismo modo que todos somos susceptibles de ser spoileados, todos podemos ser spoileadores. La sorpresa que causan determinados descubrimientos, involuntarios o no, generan reacciones que son difíciles de controlar y se corre el riesgo de irse de la lengua en diversos escenarios. Pero también se ven afectados los que leen americano, nadie está a salvo. Si acuden a su librería a por este material una vez por semana, o si tardan un día en sentarse a leerlo, la sorpresa ya la tendrán desvelada en internet por aquellos verdaderos lectores precoces de noticias(ni siquiera hace falta que lo sean de comics). La solución podría estribar, algunos aseguran hacerlo, en desconectarse de internet en lo que a la parte comiquera se refiere, en el intervalo marcado desde la salida del comic hasta que realmente se lee. Pero claro, es algo inviable para los que consumen material en castellano. En resumen, no tenemos otro remedio que apelar a la prudencia y mesura en los comentarios (y enlaces) que colguemos en la red.