06 diciembre 2005

Mírame y no me toques(JC muerde el polvo)

Este comic va a traer la envidia de más un bloguero. ¡Qué más quisieran algunos que tener uno así de su personaje o editorial favorita! La historia comienza cuando Peter Paker escucha unos extraños gritos en el piso de al lado, de manera que se calza el traje de trepamuros y va a ver qué es lo que se cuece por ahí. Para su sorpresa, se encuentra con un asustado niño que le cuenta una sobrecogedora historia. El chaval quería ir a ver Star Wars, pero su canguro le pone una condición: que se quite la ropa porque van a jugar a mayores( y por mayores entended a ser adultos). La muchacha comienza a toquitear al aterrado crío, que se niega en redondo, y justo aparece Spiderman, auyentando a la asaltacunas, que pone pies en polvorosa. ¡Por Diso! Cuando alguno teníamos su edad, nos enamorábamos de las profesoras en prácticas, pero ninguno tuvimos la suerte de él... Pero ahora viene lo fuerte: Spidey le relata la suya. Cuando tenía diez o doce años, y mientras en el cole todos se metían con él, conoció a un muchacho algo mayor, Steven “Skip” Westcott, con el que trabó una gran amistad. Como los padres de Skip estaban separados, vivía con su madre. Cuando ésta trabajaba, pasaban largos ratos en su casa. Y... ¿a qué se dedicaban? Skip le enseñaba revistas(“Girlie”, se llamaba una) y luego le proponía tocarse como lo hacía la gente que aparecía en ellas. Pete no quería, pero estaba demasiado asustado como para largarse, así que... os podéis imaginar. En definitiva, que al final dejó de ir con Skip y Tía May(todavía sin una cana, al menos visible) y Tío Ben le preguntaron el por qué. El pequeño Peter les confesó la verdad y solucionaron el tema. Así también lo hicieron con el chavalín, el propio Spiderman lo llevó ante sus padres para que les contara lo ocurrido. Para acabar, reflexión final de Spiderman. Gracias a Tony, se ha dado cuenta de que lo que le ocurrió a él no fue culpa suya. Por cierto, no he encontrado ningún indicio de incompatibilidad con la continuidad. ¿Tal vez...? Bromas a parte, el comic al que se hace referencia es uno que publicó Marvel para el Comité para la Prevención del Maltrato Infantil en 1984, que también cuenta con una historia de Power Pack muy similar, pero en esta el abusador es el propio padre de una niña. Un tema muy serio, y que dice mucho a favor de la labor social de Marvel.