22 diciembre 2005

Spider-Man No More

Dentro de mi entorno todo el mundo conoce mi afición por Spiderman. Una vez pasada la sorpresa inicial la naturalidad es la nota predominante y, rápidamente, se convierte en una ventaja para ellos: a la hora de hacerme un regalo ya saben qué es lo que hay que buscar. Sin duda, el estreno y el éxito de las dos películas hacen sencilla la tarea, por todos lados hay merchandising de Spiderman. Lamentablemente, todo este material es el de la producción cinematográfica, cuya estética fuera de la pantalla no me gusta demasiado. El que no pertenece a esta categoría, suele ir dirigido a un público más infantil. Posters, cojines, fotos, camisetas, relojes y todo lo que podéis imaginar forman parte de los regalos que recibo para cumpleaños, navidades, amigos invisibles, etc. Y me canso. Porque me gusta Spiderman, sí. Pero no hasta el punto de que porque algo lleve redes y una araña me tenga que entusiasmar(y más si es de la película), al contrario. Salvo unas pocas figuras que me regalaron(y que por cierto me encantan, las sugerí yo mismo), no me atrae la idea de poseer objetos con Spiderman como elemento principal. Soy un tipo raro al que el trepamuros que le gusta es el de dentro de los tebeos. Y en el caso del cine, el que está dentro de la pantalla. El de fuera, los de fuera, no me interesan tanto. Disfruto viendo figuritas y bustos de calidad, pero de ahí no paso. A partir de ahora, voy a decir claramente a todos: Spiderman, nunca más.